sábado, 25 de mayo de 2013

Nunca antes en mi vida había sentido la necesidad de que no querer existir más. Jamás me hubiera imaginado que un día llegaría a llorar por horas por estar viva. Dicen que la vida es un regalo, del que yo, a esta altura, no estoy agradecida. 
Tuve una infancia, dentro de todo, normal y linda. No voy a dar detalles, eso no es lo importante. Ahora cuando cruzo la calle pienso: "¿por qué el auto no pasó más rápido y terminó conmigo?". No entiendo por qué esta repentina necesidad de que no querer vivir más llegó a mí, por eso cada vez que sienta la necesidad de morir, voy a escribir una entrada, para entenderme a mí misma, para poder descargarme. Porque en mi casa nadie me escucha, y mis amigas jamás me entenderían. No necesito a alguien que me diga: "¿¡Cómo podés decir eso!? La vida es difícil, pero hay que afrontarlo", necesito a alguien que se quede callado y me abrace, fingiendo que me entiende aunque sea un poco. 
Siempre ayudo a los demás con sus problemas, porque tratándose de ellos, realmente pienso que la vida vale la pena y que ellos tienen que disfrutarla.
Pero yo no quiero hacerlo. 
Siento que el dolor es lo que mejor queda conmigo. La última vez que fui al hospital fue porque un amigo estaba internado, y yo sentía que la indicada para estar ahí, era yo. Quizás me digan que no tengo razones lógicas para querer morir, pero no importa. Esas personas no están en mis zapatos y obviamente no viven las cosas igual que yo, pensamos, vivimos y sentimos diferente. Mirando la vida desde distintos puntos, y el mío es este: 
La vida es una mierda, te pasás los días fingiendo que estás bien para que una persona venga a decirte cómo te tenés que sentir, qué tenés que hacer y cómo tenes que vivir
Y ahí está el punto, yo no quiero.